Manifiesto para una deconstrucción controlada.

Conocemos lo que nos remueve por dentro, porque viene de siglos. Se nos hace pues necesario y urgente reconducirnos, romper inercias, pero también dejar de poner bombas en nuestras vidas cuya detonación no estemos preparadas para sostener.

Congeladas no nos servimos, tenemos que provocar el deshielo aceptando el agua caliente y disfrutando del proceso, pasar a estado líquido y chapotear en nosotras.

No nos queremos sufrientes, mujeres bola, pero tampoco víctimas de una felicidad impuesta que pagar a plazos. No queremos batallar en nuestro cuerpo las violencias que generamos a través del discurso, arrancándonos las capas con los dientes, con prisa y posmodernidad.

Primero el cuerpo, luego la idea; y que la palabra sea cuerpo y no un arma de la mente para autolesionarnos. Albergar las palabras en riñones, hígado, estómago. Palabras-estría, palabras-membrana, palabras-lágrima.

Texto creado en el taller de escritura colectiva “Autor-izarnos” facilitado por Eva Fernández.

Bouton Rouge

“Si pudieras apretar un botón rojo y que alguien desapareciera sin que hubiera consecuencias para ti…¿lo apretarías?” N.

 

– Odiar no es sano; ama en abundancia, sonríe. Elimina de tu vida las energías tóxicas, libérate.Tú no eres así, no se lo merecen, respira hondo.

– Odio a los pollaviejas que gobiernan el mundo y al sistema que les sostiene. No soporto a la gente que chilla, que se metan sus voces por donde les quepan; odio la falta de respeto, que no me tengan en cuenta, que piensen que la calle es suya. Odio las voces impostadamente graves de gilipollas oe oe, los grititos agudos imposibles y sostenidos. Ese niño es odioso.

– El odio es antiestético, no hay armonía en él. Es una trampa de la mente, una ilusión. Tía, ¿consumes odiáceos? no seas hater. Te pones fea cuando odias.

-No lo aguanto más…que pare ya de cortarme al hablar, de hacerse el gracioso, de utilizar ese tono de superioridad, de dejar el cepillo de dientes sucio en el baño. Odio que me quiera besar cuando duermo. Quiero que algo pase, que no dure, que se acabe…

-Para ya, ¿puedes odiar y comer a la vez? ¿y odiar y pensar? ¿puede ser el odio reflexivo? ¿odio ergo sum? ¿ergo non sum? Es odioso estar siempre tan enfadada, odiar cansa…¿qué dice Foucault sobre todo esto?

-Paso por delante de ese bar de viejos salidos; odio cómo me miran, sus conversaciones sobre fútbol, el humo de sus puros, la separación entre sus piernas, odio que sus mujeres estén haciendo la compra para ellos, que les laven los pañuelos de tela llenos de flema verde, los restos de piropos resecos.

-Mira, hasta la palabra es fea: dos globos oculares vacíos, desorbitados. Dos gónadas inflamadas, orejas de soplillo expectantes, oídos sordos que escoltan un imperativo: DI….¡¡DI!!

– Botón rojo. Pum.

 

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Witch Hate. Ilustración de Pablo Ruiz.

Este texto y la ilustración que lo acompaña fueron publicados en la revista DXI Magazine nº 53.

Crónica

Sí, yo lo vi todo.

Intentaré contar lo que pasó:

Ella entró en el parque y se sentó a mi lado. No habían pasado ni cuatro segundos cuando su carro volcó; las bolsas de la compra que acababa de dejar en el suelo se desplazaron varios metros.

Delante de nosotras se fue formando un remolino de hojas y ramas arrancadas. En un momento dado tuve que agarrarme al banco con una mano; con la otra me protegía la cabeza, varios objetos volaban y amenazaban con caernos encima.

Enfrente, dos palmeras se inclinaron hasta chocar entre ellas y un hombre se sujetaba como podía a su tronco para no caer. Un contenedor volcó.

No recuerdo el tiempo que estuvimos así hasta que ese suspiro se fue agotando y volvió la calma.

Cuando todo el aire hubo salido de sus pulmones, ella se arregló un poco el pelo y se levantó pesada y lentamente, arrastrando el carro.

Al rato la volví a ver: hacía cola en la charcutería con dos nietos colgando de sus brazos y la misma mirada de cansancio.

Hay mujeres que suspiran huracanes mientras sostienen la vida. Y no las vemos.

Relato publicado en el especial 8M de la revista Papenfuss. 2019.

Amor

“El amor en sí no es esencialmente inocente. El amor en sí no es necesariamente nada. El amor es una expresión de energía psíquica en búsqueda de satisfacción”
Wendy Langford

 

¿Qué es el amor cuando todavía no es?

Un empeño que oscila caóticamente entre la ilusión y la frustración (ilus-tración). Una cata, un intento.

¿Nos intentamos?

Para romper el silencio, te besé que me gustabas, tú reíste tiempos, espacios, dudas. Abriste un sobre y me enseñaste tu último rasguño; por una mirilla pude ver un sofá con la manta de cuadros aún caliente, dos platos sucios. Mira -dijiste- todavía huele a comida; pollo al curry, creo. Lloraste un rato y miré tu reloj. Piénsalo y me llamas.

Me diste una tarjeta de visita, yo la acaricié y vi tu vello erizarse. De acuerdo, pero nunca la renuncia; sumemos y celebremos.

Deconstruye conmigo algo bonito, decías; rompamos este constructo y compartamos los escombros con otras. Que nos prueben libres, que nos contraquieran. Igual, concluimos, si dejamos de pensar en dos todo será más fácil. Juntemos nuestras espaldas y miremos lo común, no nos fusionemos. Colectivicemos el nudo en el estómago, multiamemos.

-¿A quiénes?

– Yo busco y tú eliges: no-normativas, cercanas, afines…

Así fue como sucedieron monosiempres, polinuncas, demidudas, sapiolenguas…

Unos días éramos ágamas, otros anárquicas. A ratos parejamos como los demás, pero saltamos sobre Disney y nos comimos los celos como páginas arrancadas de un cuaderno; con rabia y tinta. Aprendimos a amar los límites y a querernos marginales, contingentes, dosificadas.

Me sabes a miedo, te dije un día. Sonreíste y pude ver ganas entre tus dientes; cierra la boca, que se te nota el hambre.

Expectativa: expectación+saliva.

Vale: dejemos de meter la política en la cama. ¿cómo se cierran ya los ojos? ¿se puede aprender a no ver? ¿se puede construir partiendo de material de derribo? ¿limar ladrillos quebrados?

Amor, la vida no entra, y ya no sé qué hacer con las ventanas, que se resisten.

PAB_AMOR_VAMPIRICOIlustración: Pablo Ruíz Hernández

 

Este texto y la ilustración que lo acompaña fueron publicados en DXI Magazine el 5 de diciembre de 2017.

Mingu y yo

Ay, que se me coja bien esta vez, que no se escurra como el otro. Todavía tengo dolor de tripa, aquí en el lao. Mami, ¿esa que llora ahí fuera es mi hermana? Cuéntame quién soy, qué hago aquí dentro. Ana Belén llora por las noches como una fiera corrupia y Alfredo se pone los tapones, voy a acabar arrengá. ¿Seré también un pimpollo de canela, como ella? ¿Me llamarás chipula? ¿Llorar duele?

Aquí en Plasencia además no tengo a nadie, esto está en la chimpampa, y sólo podré irme a Melilla a dar a luz en el octavo mes. ¿Eso que suena es música? Y esa voz grave tan bonita, ¿quién es? Hasta ese momento el director del instituto no me da permiso, qué coraje. Es más tonto que pichote. Os he escuchado hablar de la música: la voz grave dice “Swing low, sweet Charriot”.. A Alfredo no le gusta que le critique porque cantan juntos en el coro, cómo se nota que él no tiene que parir. Y lo dice de una manera que me hace cosquillas y me alegra la barriga. Mami, dile que no pare. Yo quiero hacer eso, díselo a él. Díselo.

Tengo ya algunas náuseas y manías raras, como hartarme a leer novelas de extraterrestres; espero que el bebé no salga con cara de marciano, angelito. Mami, ¿qué es el relach? ¿y un long play? Nacerá en diciembre, esta vez el embarazo será frío, no como con Ana, que me asé los últimos meses, menudos sudores con aquella barriga, casi cojo el piojo verde. Me gusta cuando te acaricias la barriga y siento tus manos grandes, y más cuando le hablas al pico de la montaña y le llamas “papá”, y preparas chismitos y nos los comemos. Tendré que dejarlo todo enjaretao antes de irme a Melilla a que nazca, espero que las plantas no se queden manías. Le diré a Loli que se pase a regarlas; esta chica vale un potosí. Siento el repiqueteo rítmico de dos agujas, justo delante de mí, y el calor de la lana sobre tu barriga. No como mi compañera Adela, que es maja pero no puedes confiar en ella: le sale alguna chuminá campestre y me deja las plantas changás, seguro. Esa se apunta a un peine. Mami, ¿será así cuidar a alguien? ¿Haré mantas para ti? ¿Para mi hermana? El resto de gente que conozco aquí son una partida de mandangas, yo no sé que hago en este pueblo con lo bien que se está en mi tierra, jopé.

Mami ¿qué es una nave extraterrestre? ¿y Marte? ¿vivimos ahí?

Iván, en tres textos

I. Sí está escrito.

Tengo un alumno diagnosticado como asperger.

El otro día se le acabó la tinta del boli negro que utiliza para tomar apuntes, pero por lo visto continuó escribiendo igual.

Al acabar la clase me llamó y señaló una hoja en blanco:

– Profe, no sé lo que pone aquí.

-¿Dónde? ahí no hay nada escrito.

Me miró fijamente.

– Sí está escrito, pero no se ve.

Fui a buscar un bolígrafo, tenía que ser negro. Me senté a su lado.

– Vale, ¿te digo la última parte y la escribes otra vez?

– Antes tengo que borrar.

Se concentró y, con calma, borró el folio en blanco; yo miraba entretenida las virutas de goma que caían.

Entonces, empezó a escribir.

 

II- La visita.

El pájaro entra en la cantina del instituto y se posa frente a mí en la mesa reservada a profesores; pliega sus alas y, todavía inquieto, me mira fijamente. El resto calla por un momento, cesa el griterío adolescente y el chasquido de bolsas.

Yo le observo con curiosidad mientras termino mi café, intentando no hacer ruido para no espantarlo. Al rato nos sonreímos; él se sacude levemente, deja un bifrutas tropical vació en la mesa y echa a volar.

– Hasta luego, Iván.

– Hasta luego no, hasta el lunes. Sigue leyendo

Llorona

                                                                                  A Eva.

No sé si llamar fe a lo que tienes tú con las palabras.
Diría más bien que amas lo que no nos han dejado decir;
ese tesoro que ahora buscas
llorando de dicha a ojos llenos.
Tú, llorona, que me limpias la vida.

Haría un inventario con nuestros hallazgos:

Pensar juntas en crudo, sin frituras ni condimentos.
Imaginar precioso y hacer fuerza para que suceda
mientras lanzamos huesos de aceituna por la boca.

Poner tantas bombas en nuestras vidas
y contemplar juntas la detonación
fascinadas por el espectáculo.

Contarnos después los miles de fragmentos ocurridos
los colores y texturas, cada roce,
las heridas.

Manosear lo precario
hasta ablandar su nombre, dices.
Reír lo viejo
bailar los márgenes
acariciar lo inservible
acoger lo despreciado con tanto amor.

Y llueven tus ojos mientras nos convocas
al fuego de la letra, al doble salto.
A esa vida que, llorando, creas.